A la prueba iba con tres colegas de Soria: el Soriano, su hermano Alfonso y Ruben.
El viernes tuvimos una pequeña presentación de la prueba en Labastida, tanto del recorrido como del resto de detalles de la prueba: horarios, avituallamientos, logística...
El sábado amaneció encapotado, con niebla y amenazando lluvia, pero el terreno estaba tan seco que no había conseguido embarrarlo. Salimos algo más de 500 y nosotros en las últimas posiciones porque nuestro objetivo era disfrutar, acabar e ir esperándonos, así que sin prisa.
Esta primera etapa era de algo más de 110km y los primeros 40km fueron un continúo sube/baja de caminos y senderos, bastante empinados, hasta Igay. A partir de aquí las pistas fueron más anchas y de mejor piso, exceptuando una divertídisima bajada en sendero y una subida con la bici al hombro, puro mountain bike, je, je, je.
Temía mi falta de regularidad con la bicicleta de montaña, porque el terreno y la subidas/bajadas más explosivas hacen que todo sea más duro, así que fui a mi bola y contactaba con mi grupo en los avituallamientos.
En el segundo avituallamiento (66km) en Sabinas de Arana se nos juntó un viejo conocido de Logroño Héctor, que venía con otro que se había retirado por calambres. Comimos un par de bocadillos de salchichón y queso, algo de fruta y al tajo.
Nos esperaba un tramo bastante largo de sube/bajas por caminos asfaltados y pistas anchas hasta el tercer avituallamiento. Seguimos adelantando gente, como el resto del día, a relevos. Este tramo lo hicimos los 5 juntos marcando el ritmo los más fuertes: Ruben y Héctor.
En el tercer avituallamiento (83km) paramos para coger líquido antes de afrontar el plazo fuerte del día, una subida a la Sierra de Arcamo (1.150m) desde los 600m en menos de 8km.
Primero fue un tramo asfaltado de gran desnivel y luego un camino hasta la cima, menuda chaquetita para el final. Ruben y Héctor se fueron para adelante, vaya par de fenómenos, y detrás Alfonso, el Soriano y yo a nuestro ritmo.
Fuimos recogiendo cadáveres y coronamos. Hacia una aire de narices, 8 grados y un par de fenómenos que había puesto la organización tocando con unos palos, vaya zumbaos, je, je, je...
Aquí empezó el asqueroso protagonista que nos acompañó hasta Bilbao: barro. La primera bajada fue una pista de barrillo blandito que resultó bastante divertida, je,je. Luego vino un cumbreo y la zona más espectacular de la ruta: una vista increible de la Sierra de la Salvada con precipicios y el salto del Nerbión: una cascada de agua del nacimiento de este río.
Recorrimos toda la meseta y empezamos a bajar, primero por sendero, luego pista y al final la carretera que nos llevaba a Orduña.
Menudo embolado, al final fueron 3.000m y no los 2.500m que era lo que decía la organización.
Comimos, nos echamos unas risas, ducha, entrega de la bicicleta a consigna y recogida de las mochilas. Tomamos un par de cañas, presentación de la 2ª etapa y viaje al albergue para cenar y dormir.
Allí nos encontramos con más gente de Logroño: Héctor, Joserra, Toño, Paco y alguno más que también dormían allí. Cafecito y a la cama.
Distancia: 113km.
Desnivel D+: 3.030m (Altituda máx.:1.150m). Tiempo: 8horas / real: 7,5horas.
Perfil Etapa
Mapa Etapa
Los Sorianos toman la salida
Primera rampa y sin salir del pueblo
Parezco hasta bueno y todo
Llegada a Orduña
Fotico de la comida
¡Vaya caretos!
El descanso de la bicis







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